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Tratamientos

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Modelo Cognitivo – Conductual

La Terapia Cognitiva es una terapia psicológica que mantiene una concepción psicológica centrada en los procesos mentales como el razonamiento, la memoria y la atención.

La Terapia de Conducta, sin embargo no se centra en el proceso mental, sino en la conducta.

Las intervenciones cognitivas suelen tener consecuencias conductuales y a la inversa; desde lo conductual se logra la reestructuración cognitiva, moldeando nuevas actitudes conductuales.

En Centro Renueva se aplican terapias cognitivas como la psicoterapia, que es un proceso de comunicación entre el psicoterapeuta y el paciente; el primero es una persona entrenada para evaluar y generar cambios; mejorando así la calidad de vida, un cambio en la conducta, de actitud y de pensamientos y afectos.

Por esto se entiende a la psicoterapia, como todo tratamiento de naturaleza psicológica que, a partir de las manifestaciones psíquicas o físicas del sufrimiento humano, promueve el logro de cambios o modificaciones del comportamiento, la adaptación al entorno, la salud psíquica y física, la integración de la identidad psicológica y el bienestar bio-psico-social de las personas y grupos tales como la pareja y/o la familia.

Las intervenciones terapéuticas son de naturaleza verbal y persiguen la reducción ó eliminación de los síntomas, a través de la modificación de patrones emocionales, cognitivos, conductuales, interpersonales o de los sistemas en los cuales vive inmerso el individuo.

El Modelo se basa en el concepto de mediación cognitiva, expresado originalmente con la frase: “No son los hechos, sino lo que pensamos sobre los hechos, lo que nos perturba”.

Las Perturbaciones emocionales pueden ser causadas por nuestras creencias, valoraciones y demandas inflexibles de nuestro entorno; que nos llevan a una “bola de nieve” o feed – back negativo. La persona no siempre se da cuenta de que las tiene de forma clara, y menos aún de que son irracionales. Si estas exigencias no se cumplen, surgen una serie de consecuencias, como son el tremendismo, la poca tolerancia a la frustración y condena (hacia los demás o uno mismo), ira, culpa, etc.

Relacionadas con lo anterior, están las distorsiones cognitivas, que son hábitos de pensamiento falaces, que producen creencias irracionales y que, por tanto, perturban emocionalmente al individuo y lo disponen a conductas riesgosas. Entre ellas están el pensamiento emocional, la personalización, o la condenación (la evaluación global de un ser humano, atribuyendo una “mala esencia” a una persona que, como todos, tiene sus altas y bajas, sus momentos de sentirse bien y los de frustración)

Los terapeutas racionales emotivos, al intervenir con los más jóvenes, procuran tomar en cuenta las tareas de desarrollo de sus clientes tanto para la evaluación como para la intervención. Sus técnicas, en lugar de ser sólo modificaciones de diálogo socrático, incluyen actividades y métodos emocionales, cognitivas y conductuales diseñadas dentro de la clínica, de tal manera que se considera una vertiente terapéutica ajustada a estas poblaciones. Parte de la terapia se relaciona con los padres, puesto que son modelos de rol y agentes de reforzamiento.

La terapia de los esquemas es un aporte importante destinado a profundizar la teoría del modelo cognitivo conductual y la eficacia de las técnicas para abordar los rasgos de personalidad resistentes al proceso terapéutico, las características personales de cada paciente y muy especialmente los trastornos de personalidad.

Sus conceptos principales son:

Su abordaje terapéutico incluye estrategias cognitivas, emotivas (experienciales), conductuales e interpersonales. En esta propuesta se enfatiza mucho los recursos emotivos, como las dramatizaciones, los ejercicios de imaginación y algunas técnicas tomadas de la terapia gestalt.

La funcionalidad es un concepto más bien cognitivo-conductual, ya que refiere al análisis funcional de la conducta. El análisis funcional cuenta con antecedentes en otras ciencias; por ejemplo, en la física y matemáticas para evadir discursos filosóficos de causalidad o desde la biología y economía para entender la utilidad o función dentro de un sistema. Ambos de estos antecedentes acontecen cuando se habla de funcionalidad en psicología. Así, desde este enfoque los pensamientos se consideran la causa de las emociones, y no a la inversa.

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